A pocos días de una nueva celebración del Machaq Mara, el Año Nuevo Aymara, una controversia ha marcado la antesala de una de las expresiones culturales más significativas del norte de Chile. Lo que comenzó como una discusión sobre permisos y organización del tradicional pasacalle terminó abriendo un debate más amplio sobre participación, representatividad y el futuro de las tradiciones andinas en Arica.

Durante las últimas semanas, la Federación de la Cultura y las Artes Indígenas Kimsa Suyu y la Confraternidad de Bailes Andinos Inti Ch’amampi manifestaron públicamente su preocupación por las condiciones en que se estaba organizando el pasacalle asociado a la festividad. Entre los puntos planteados se encontraban la gestión de permisos, la definición del recorrido y aspectos relacionados con la seguridad de los participantes.

Desde estas organizaciones se advirtió que existía incertidumbre respecto de la realización de la actividad en las condiciones habituales, situación que posteriormente derivó en el anuncio de su retiro del evento organizado por la Municipalidad de Arica.

La respuesta municipal fue inmediata. Desde el municipio se sostuvo que los permisos sí fueron gestionados y que la celebración se desarrollaría con normalidad. Además, la administración comunal defendió la decisión de impulsar una organización más abierta de la actividad, incorporando a agrupaciones que históricamente no habían participado de estas instancias.

Fue precisamente este último punto el que comenzó a mostrar que el conflicto iba mucho más allá de aspectos administrativos.

_ La denuncia que amplió el debate_

La controversia tomó un nuevo rumbo cuando representantes de agrupaciones como Caporales San Pablo y Caporales Centralistas San Miguel expusieron ante el Concejo Municipal una serie de cuestionamientos respecto de los mecanismos de incorporación y participación en actividades vinculadas al Carnaval y al Machaq Mara.

Según lo planteado por sus dirigentes, durante años intentaron integrarse formalmente a estas expresiones culturales sin obtener resultados favorables. Las agrupaciones sostuvieron que existían dificultades para acceder a espacios de participación y que sus solicitudes no habrían tenido una respuesta clara dentro de las estructuras organizativas existentes.

Las denuncias fueron acogidas por autoridades comunales, quienes plantearon la necesidad de revisar los mecanismos de integración y participación cultural, argumentando que las celebraciones tradicionales deben estar abiertas a toda la comunidad.

Si bien estas acusaciones no han sido resueltas por instancias judiciales ni administrativas, su aparición en el debate público modificó el eje de la discusión. Lo que inicialmente parecía una diferencia respecto de la organización del pasacalle comenzó a transformarse en una conversación sobre inclusión, representatividad y acceso a espacios culturales.

Una discusión de fondo

Al observar las distintas posiciones, emerge una pregunta que trasciende la contingencia de este año: ¿quién representa hoy las expresiones culturales vinculadas al mundo andino en Arica?

Por una parte, las organizaciones tradicionales destacan décadas de trabajo en la preservación de danzas, música y costumbres asociadas al patrimonio cultural andino. Su trayectoria les ha permitido consolidar espacios de participación y mantener vivas tradiciones profundamente arraigadas en la identidad regional.

Por otra, agrupaciones emergentes y autoridades locales plantean la necesidad de revisar los mecanismos de acceso para garantizar una participación más amplia y diversa.

La tensión entre tradición e inclusión aparece así como uno de los principales desafíos que enfrenta actualmente la organización de estas manifestaciones culturales.

Dos pasacalles para una misma celebración

Las diferencias entre las organizaciones tradicionales y la Municipalidad de Arica tuvieron una consecuencia inédita para la festividad de este año: la realización de dos pasacalles distintos en el marco del Machaq Mara 2026.

Por una parte, la Municipalidad de Arica mantuvo la organización de su propia actividad, convocando a agrupaciones culturales, sociales y comunitarias bajo un modelo de participación abierta. Desde el municipio se ha señalado que esta modalidad busca ampliar la inclusión y permitir que nuevas organizaciones puedan formar parte de una celebración que consideran patrimonio de toda la comunidad.

Por otra, la Federación de la Cultura y las Artes Indígenas Kimsa Suyu y la Confraternidad de Bailes Andinos Inti Ch’amampi optaron por desarrollar una celebración independiente junto a las agrupaciones que respaldan su postura. Sus dirigentes han señalado que esta decisión busca resguardar la forma en que históricamente se ha desarrollado la festividad y mantener el carácter cultural, espiritual y comunitario que atribuyen al Machaq Mara.

La existencia de dos convocatorias paralelas refleja la profundidad de las diferencias surgidas durante este proceso. Más allá de la organización de un desfile, la situación evidencia distintas visiones respecto de cómo deben gestionarse las expresiones culturales andinas, quiénes participan en ellas y cuáles son los mecanismos de representación de las comunidades vinculadas a estas tradiciones.

A pesar de la división, ambas actividades comparten un mismo propósito: conmemorar el inicio de un nuevo ciclo andino y poner en valor una tradición que forma parte de la identidad cultural de Arica y Parinacota.

El significado del Machaq Mara

Más allá de las diferencias institucionales, diversos actores coinciden en que el Machaq Mara posee un significado que supera ampliamente la realización de un pasacalle.

La celebración representa el inicio de un nuevo ciclo para el pueblo aymara y está ligada a ceremonias ancestrales de agradecimiento, renovación y encuentro comunitario. Cada año, cientos de personas se reúnen para recibir los primeros rayos del sol del nuevo ciclo, manteniendo viva una tradición que forma parte del patrimonio cultural del extremo norte de Chile.

Por ello, distintos sectores han planteado que el principal desafío consiste en evitar que las controversias organizativas terminen eclipsando el sentido profundo de la festividad.

Un debate abierto

La polémica en torno al Machaq Mara 2026 deja en evidencia una realidad que trasciende esta celebración particular. La gestión del patrimonio cultural, la participación de nuevas generaciones, el rol de las organizaciones históricas y la relación con las instituciones públicas son temas que continuarán presentes en la discusión local.

Mientras tanto, miles de personas volverán a reunirse para dar la bienvenida a un nuevo ciclo andino. Y aunque las diferencias persisten, la celebración también ofrece una oportunidad para reflexionar sobre cómo construir espacios culturales que resguarden la tradición sin dejar de responder a los desafíos de una comunidad en permanente transformación.

Más allá de las controversias de este año, la pregunta que queda abierta para Arica es cómo fortalecer una celebración ancestral que pertenece a toda la comunidad, respetando tanto la historia de quienes la han preservado durante décadas como las aspiraciones de quienes buscan ser parte de ella en el futuro.